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Muchas personas se hacen esta pregunta, cuando sufren una lesión que les impide mover el brazo con normalidad. La respuesta no es sencilla, ya que depende de varios factores, como el tipo de escayola, el brazo afectado, el tipo de vehículo y la normativa vigente. En este artículo vamos analizar estos aspectos y a ofrecer algunas recomendaciones para conducir con seguridad en estas circunstancias y de forma legal.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que conducir con el brazo escayolado puede suponer un riesgo tanto para el conductor como para los demás usuarios de la vía, ya que se reduce la capacidad de maniobra y reacción ante posibles imprevistos. Por eso, lo más prudente es evitar conducir si no es imprescindible y buscar otras alternativas de transporte, como el transporte público, el taxi o el coche compartido.
Sin embargo, si no hay más remedio que conducir con el brazo escayolado, hay que seguir una serie de pautas para minimizar el peligro. Lo primero es consultar con el médico que nos ha puesto la escayola si puedes conducir o no, y si hay alguna limitación o precaución especial que debamos tener en cuenta. En el caso de que sea indispensable ponerse al volante, se recomienda solicitar al médico un certificado que certifique la ausencia de restricciones para la conducción del vehículo.e el volante y se tenga suficiente movilidad y sensibilidad en la mano y los dedos. En cualquier caso, hay que evitar las escayolas que cubran la mano o los dedos, ya que impiden agarrar adecuadamente el volante.
Asimismo, hay que tener en cuenta el tipo de escayola que llevamos y el brazo que tenemos afectado. No es lo mismo conducir con una venda ligera y flexible que con una escayola rígida y pesada, ni con el brazo derecho que con el izquierdo. En general, se recomienda no conducir si se tiene el brazo derecho escayolado, ya que es el que se usa para cambiar de marcha y para accionar los mandos del vehículo. Si se tiene el brazo izquierdo escayolado, se podría conducir siempre que se pueda sujetar correctamente el volante y se tenga suficiente movilidad y sensibilidad en la mano y los dedos. En cualquier caso, hay que evitar las escayolas que cubran la mano o los dedos, ya que impiden agarrar adecuadamente el volante.
Además, hay que tener en cuenta la normativa de tráfico. En España, el artículo 18.1 del Reglamento General de Circulación no prohíbe expresamente conducir con el brazo escayolado, pero sí establece que el conductor está obligado a mantener su propia libertad de movimientos que garanticen su propia seguridad, la del resto de los ocupantes del vehículo y la de los demás usuarios de la vía.
En consecuencia, conducir con el brazo escayolado puede dar lugar a una sanción económica de hasta 100€ y si la conducción ha generado un peligro grave para la seguridad vial, la sanción podría aumentar a 500€, con la pérdida de 6 puntos del permiso de conducir, clasificándose como una infracción por conducción temeraria.
En conclusión, conducir con el brazo escayolado no es aconsejable, ya que implica un riesgo para la seguridad vial. Lo más recomendable es evitarlo siempre que sea posible y considerar otras alternativas de transporte. Es fundamental respetar la normativa de tráfico y seguir las pautas de conducción segura.
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