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Aunque ambos términos se utilizan para describir comportamientos peligrosos al volante, tienen diferencias significativas en su naturaleza y gravedad.
En este post, analizaré en detalle la diferencia entre conducción negligente y temeraria.
La conducción irresponsable es una de las principales causas de accidentes de tráfico. Dos términos que a menudo se confunden son la «conducción negligente» y la «conducción temeraria».
LA CONDUCCIÓN NEGLIGENTE
La conducción negligente es una infracción administrativa grave del art 76 m) de la Ley de Seguridad Vial (LSV) que se produce cuando un conductor no cumple con el deber de cuidado y atención necesarios en la conducción, tanto para evitar daños propios como ajenos.
El deber de cuidado, es la obligación del conductor de cumplir con las normas de circulación y comportamiento establecidas para evitar un accidente de tráfico.
Hay acciones que denotan un comportamiento peligroso, aunque no estén recogidas específicamente en el Reglamento General de Circulación (RGC). Esto se debe a la imprevisibilidad del comportamiento humano y a la dificultad de enumerar exhaustivamente todas las posibles acciones que alguien podría llevar a cabo.
En estos casos, el conductor puede ser denunciado por conducción negligente, concretando el agente de tráfico en que ha consistido dicha acción peligrosa o descuidada.
La sanción por conducción negligente es una infracción grave que se sanciona con importe de 200 euros, sin pérdida de puntos.
Algunos ejemplos de conducción negligente son:
Circular con un vehículo sin moderar la velocidad y, en su caso, sin detenerse cuando lo exigen las circunstancias.
Acelerar de forma excesiva, al iniciar la marcha, perdiendo el control del vehículo.
Derrapar las ruedas del vehículo en una rotonda, por exceso de velocidad.
Circular invadiendo el arcén, a causa de una distracción.
DEFINICIÓN DE CONDUCCIÓN TEMERARIA
La conducción temeraria se refiere al comportamiento inadecuado de los conductores que circulan por la carretera, generando un mayor riesgo para la integridad física de los ocupantes de su vehículo y de todas las personas que utilizan la vía pública.
El peligro en abstracto generado en la conducción temeraria es mucho mayor que el de la conducción negligente.
Algunos ejemplos de conducción temeraria son:
Circular a una velocidad muy por encima de la permitida.
Realizar maniobras peligrosas, como adelantar en un tramo prohibido o conducir en sentido contrario.
Conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas.
Conducir distraído, por ejemplo, hablando por teléfono o manipulando el GPS.
La realización de diferentes infracciones graves de forma simultánea.
Sanciones por conducción temeraria:
La sanción por conducción temeraria es una infracción muy grave del art 77 e) de la Ley de Seguridad Vial (LSV) que se sanciona con importe de 500 euros y la retirada de 6 puntos del permiso de conducir.
DIFERENCIAS ENTRE CONDUCCIÓN NEGLIGENTE Y TEMERARIA
La principal diferencia entre la conducción negligente y temeraria radica en el nivel de riesgo que implica el comportamiento del conductor.
En la conducción negligente, el conductor no cumple con su deber de cuidado y atención necesarios en la conducción, pero no genera un riesgo grave para los demás usuarios de la vía.
En la conducción temeraria, el conductor genera un riesgo grave para los demás usuarios de la vía, incluso para su propia vida.
Sin embargo, cuando la conducción temeraria representa «un riesgo y un peligro grave, real y concreto para la vida o la integridad de terceras personas», como se establece en el artículo 380 del Código Penal, el conductor puede ser denunciado por la vía penal por haber cometido un delito contra la seguridad Vial.
En este caso, la sanción es mucho más grave, y puede conllevar penas de prisión de seis meses a dos años y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta seis años.
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